Alimentar los problemas

Una de las mayores frustraciones que tenemos los que dirigimos o gestionamos empresas es esa extraña sensación de que cuando volvemos a casa, hemos desperdiciado nuestro valioso día: valioso porque es nuestro y no porque valga mucho nuestro tiempo. Volvemos a casa con esa sensación de vacío que produce el hecho de saber que hoy nadie en nuestra empresa ha trabajado para el futuro. Leer más