Una empresa apenas puede crecer si sus trabajadores no están alineados.

Las empresas prósperas, están dirigidas por departamentos focalizados en facturar y ganar. Sus decisiones no son fruto de la improvisación sino de un rumbo y una manera de trabajar organizada, con itinerarios establecidos, procesos concretos y una conexión directa entre la dirección y la dirección comercial.

Para ello, es fundamental que los trabajadores estén formados bajo un mismo método de trabajo. Aquel que la empresa decida, pero único. Leer más