Marketing en tiempos de crisis

El discurso sobre cómo el departamento de Marketing de una empresa debería afrontar la actual situación de crisis económica, es un clásico donde los haya. Aunque buena parte de los teóricos comentan que ahora es el momento de invertir en Marketing, la realidad de la mayoría de las empresas es diametralmente opuesta. Es por esto que quizás no esté de más ahondar un poco más sobre este tema para intentar aclarar cuál es el camino correcto a seguir.

Es cierto que, en una coyuntura como la actual, en la que el consumo, y por ende las ventas, han sufrido un dramático retroceso, el retorno de cada euro invertido en Marketing va a ser mucho menor que el que se pueda producir en tiempos de bonanza. Así, debemos partir de la premisa de que, en el momento actual, buena parte de las semillas de Marketing podrán ir a parar a terrenos poco fértiles y por lo tanto, no van a producir un incremento directo de ventas.

En el extremo opuesto, podría parecer igualmente ilógico destinar grandes recursos al Marketing en una época (como la que nos tocó vivir hace sólo 6 ó 7 años) en la que todo se vendía prácticamente solo.

El enfoque de muchas empresas, así pues, se reduce a un aspecto puramente financiero. “¿Cómo voy a dedicar recursos al Marketing si apenas los  tengo para pagar las nóminas? El más mínimo músculo financiero que me quede lo voy a dedicar a quedarme quietecito, conectado al suero, esperando a que la gravedad pase y lleguen tiempos mejores”. Esta visión, tan extendida, es comprensible si realmente la empresa se encuentra en la UVI y su vida peligra.

No obstante, para aquellas empresas (que las hay) que disponen de reservas acumuladas de tiempos mejores, la ocasión se presenta inmejorable para alcanzar una ventaja competitiva sobre la competencia. Para estas empresas, éste es el momento de invertir en Marketing. Cierto es que hay que agudizar el ingenio y optar por un Marketing creativo; unas medidas que consigan optimizar cada euro y posicionarnos con el menor coste posible. Las pymes en particular, son mucho más flexibles y tienen un buen margen de maniobra para adaptar sus tácticas de Marketing a esta nueva realidad. Estamos hablando de un razonamiento estratégico que no se fundamenta sólo en intentar conseguir unas ventas a corto plazo, sino más bien en aspectos de carácter cualitativo tales como: presencia de marca, fidelización de clientes, servicio post-venta… Simplemente se trata de colocarse en el primer puesto de la “pole position” para cuando tengamos que retomar la verdadera carrera.

Imagen: Freepik.

Autor: Alberto Rojas Bueno. Socio fundador y Director de Marketing y Ventas de España Incoming Incentives.