El plan de retribución variable: cómo no perderse en el laberinto

Habitualmente las empresas utilizan la retribución variable como elemento motivador para sus equipos. En muchas ocasiones se producen una serie de efectos indeseables que complican la gestión del día a día de la organización: empleados insatisfechos con el plan, equipos que piensan que el sistema es oscuro y manipulable, sistemas que premian los resultados y no el esfuerzo, comportamientos oportunistas alrededor de los sistemas de incentivos, departamentos de administración colapsados en momentos puntuales por los sistemas, sistemas de remuneración estancados desde hace años, objetivos inalcanzables definidos en base a aspiraciones irreales, mala gestión que paga los incentivos tarde y mal, etc.

 

El diseño de un Plan de Remuneración Variable, debería poder responder a algunas cuestiones para poder ser valorado como tal:

–       ¿Qué queremos conseguir con el sistema?

–       ¿Sabemos los beneficios que vamos a obtener?

–       ¿Está alineado con  los objetivos generales de la organización?

–       ¿Es coherente con la forma de trabajar de mi empresa?

–       ¿Estamos dispuestos a dotarlo de los fondos necesarios?

–       ¿Cómo se van a fijar los objetivos?

–       ¿Lo tenemos puesto a prueba y evaluado?

–       ¿Incentivos individuales o del equipo?

–       ¿Tiene límites?

–       ¿Podemos gestionarlo?

–       ¿Es conocido, comprendido y aceptado por los afectados?

Si no podemos responder a estas preguntas, muy posiblemente tendrá un efecto boomerang y se volverá en contra de la organización.

Imagen: Freepik.

Escuela de Ventas Hiágoras.