Una empresa apenas puede crecer si sus trabajadores no están alineados.

Las empresas prósperas, están dirigidas por departamentos focalizados en facturar y ganar. Sus decisiones no son fruto de la improvisación sino de un rumbo y una manera de trabajar organizada, con itinerarios establecidos, procesos concretos y una conexión directa entre la dirección y la dirección comercial.

Para ello, es fundamental que los trabajadores estén formados bajo un mismo método de trabajo. Aquel que la empresa decida, pero único.

Todo cambia cuando una empresa entiende lo anterior. Se establecen dinámicas unificadas, los departamentos se escuchan, y trabajan bajo un mismo método: medible, ajustable y exitoso.

He tenido la suerte de conocer con detalle más de 100 empresas muy diferentes entre sí. He visto sus cifras, crecimiento, departamentos, directivas, inversiones… Rara vez he encontrado una sola empresa exitosa cuyos trabajadores no estuviesen perfectamente alineados.

Uno de los problemas más comunes en los negocios son empresas cuyos departamentos no tienen un lenguaje de venta común. Si en una empresa preguntásemos a cada persona que la integra ¿Qué vende la empresa? Probablemente obtendríamos múltiples y diferentes respuestas a la misma pregunta. Sin tener claros los baremos, de la índole que sean, posibilitaremos en los equipos la dispersión de los mismos y tendremos, en definitiva, personas remando en diferentes direcciones, con el resultado que ello implica.

Por todo lo anterior, es necesario que toda la organización sepa qué vende la empresa en términos de valor o beneficios, el por qué a nosotros y no a la competencia, para en consecuencia poder comenzar a construir bajo una premisa común. Convertir una empresa con departamentos en departamentos que hacen una gran empresa. Pasar del “aquí venden los vendedores” al TODO VENDE y TOD@S VENDEMOS.

 

José Antonio Padilla – Director de Hiágora